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06 julio, 2015

Tarta Selva Negra; la señora de todas las tartas


Comienzo la semana con 1 año más... Sí, como si ya no fuese lo suficientemente duro empezar un lunes yo lo hago con un añito más a mis espaldas. ¡¡¡Uy qué ilusión!!! [ironía]

No es que sea algo nuevo el que no me apasione en exceso la llegada de mi cumpleaños, es algo que viene de muy lejos, aunque en cada época ha sido por motivos distintos...

Cuando era pequeña la razón principal para que no me gustase mi cumpleaños era por el simple hecho de no poder celebrarlo con mis compis del cole. Siempre eché de menos el ir como el resto de ellos con sus paquetitos de caramelos, chuches, invitaciones personalizadas con un payaso sonriente etc etc etc... y repartirlos entre toda la clase. A veces me imaginaba cumpliendo años en periodo lectivo y siendo la reina de la fiesta. Alguna vez que otra le solté a mi madre un: ¿Jooo mamá por qué me tuviste en verano?
Durante toda mi infancia tuve que resignarme a ser la eterna invitada y conformarme con celebrar el mío con mis hermanas, primos, tías, etc... ósea... con toda mi familia a la que tenía más vista que el tebeo.

Seguí creciendo y la cosa no es que mejorara mucho más... En fin, es lo que tiene cumplir años en pleno verano.

A todo esto le llegó el turno de querer cumplir años como una loca, de querer ser "mayor" (no sé para qué...) de enfadarme porque la gente me echaba menos edad de la que tenía, de ofenderme porque me pedían el carnet de identidad para entrar en los locales, de poner el grito en el cielo cuando alguien creía que mi hermana con la que me llevo sólo un año, era mayor que yo...
Pensaba: "Cómo osan a creer que la mayor es ella, ¡SOY YO!".

Después pasan los años y en vez de querer que pasen volando, lo que quieres es que pasen lo más lentos posible o incluso pararlos de cuajo si se diera la posibilidad, y mas aún cuando un día te miras al espejo y sin saber cómo, cuándo y por qué, te encuentras una arruga en la frente que el día anterior no estaba. Así tal cual, ¡¡¡sin previo aviso ni nada, oiga!!!

Sin ir más lejos no hace mucho me pasó algo que clamó al cielo. 

Os pongo en antecedentes.

Supermercado, sábado por la tarde. Me estoy recorriendo tranquilamente los pasillos buscando algún ingrediente para una receta. 
De fondo la típica melodía del super. Un poquito más lejos unas cajeras hablando de lo que harían esa  misma noche. De repente, muy cerca de mí escuché "señora", la voz era de un niño pero ni siquiera me esforcé en mirar hacia atrás. No pasó mucho más cuando ese "señora" volvió a sonar con más insistencia. Decidí girarme simplemente por ver que ocurría, lo que vulgarmente llamaríamos "mojetear". Cuál fue mi sorpresa cuando al girarme me di de bruces con un niño, el cual me miró de frente y me dijo: "Señora, sabe dónde están los huevos?"

¿¿¿Perdona???

Mi cara en ese momento era un poema, os juro que miré hacia atrás buscando a la susodicha porque era imposible que esa "señora" fuese yo. Efectivamente detrás de mí no había nadie. Miré hacia la derecha, nada. Miré hacia la izquierda, nada. (No había nadie más en un radio de 2 metros). 

No había lugar a dudas, la señora de marras era YO!

Reconozco que en ese mismo instante habría cogido un foco, a modo de interrogatorio policial y  le habría dicho: Pero niño, ¿¿¿tú que edad te crees que tengo???? Si yo soy "señora" ¿¿cómo llamas a esa con los bigudíes y el monedero sobaquero??

Después del shock inicial y de respirar profundamente lo guié hacia los dichosos huevos...

Salí de allí como alma que lleva el diablo y sin comprar absolutamente nada. 
Lo único que me habría faltado es que al cruzar el paso de peatones me hubieran querido ayudar a pasarlo. 

Que alguien me explique cómo se pasa de que un día te pidan el carnet de identidad a que otro te llamen señora...

Bien, pues como el tiempo de momento no podemos pararlo, vamos a intentar pasarlo de la mejor manera posible, por ejemplo con este pastel Selva Negra. Además de ser todo un clásico en la repostería, he intentado que sea una receta lo más sana posible, sin que por ello pierda su esencia. (Ya se sabe, a partir de cierta edad las "señoras" nos tenemos que empezar a cuidar).
Para ello he usado harina integral, así además de disfrutar de este delicioso pastel, estaremos metiendo un chute extra de fibra.
Para endulzar el bizcocho me he decantado por el uso de panela, un azúcar sin refinar obtenida de la caña de azúcar, considerado el más puro, natural y artesano.
En vez de usar aceite o mantequilla he usado mantequilla de almendra 100% casera y natural. Con tal solo 1 ingrediente podréis hacer vuestra propia mantequilla de almendra. Ya os aviso que es altamente adictiva, es una delicia. Desde que la descubrí no paro de tomarla a cucharadas.
Para el ganache de chocolate no he usado ni mantequilla ni nata, lo que lo hace más ligero pero sin que pierda sabor ni consistencia.

... Y ahora... Vamos con la receta!!!


Tarta Selva Negra

Ingredientes bizcocho
50-60gr. de mantequilla de almendra (véase más abajo)
180gr. de harina integral (10% de proteína)
30gr. de cacao en polvo sin azúcar
1 cucharadita de levadura en polvo tipo Royal
1 cucharadita de bicarbonato sódico
Una pizca de sal
150gr. de panela, previamente rallada
1 huevo L a temperatura ambiente
150gr. de Crème Frâiche
80ml. de agua muy caliente

Ingredientes mantequilla de almendra
250gr. de almendras crudas

Ingredientes cerezas al Ron
250gr. de cerezas con hueso y rabillo
15ml. de zumo de limón
60ml. de Ron añejo
60gr. de panela rallada

Ingredientes ganache de chocolate
100gr. de chocolate negro para fundir
100ml. de agua
15gr. de maicena

Ingredientes crema de mascarpone
250gr. de mascarpone frío
90ml. de nata para montar muy fría, mínimo 35%M.G
60gr. de azúcar glasé

Preparación
Para la mantequilla de almendras vamos a tostar ligeramente las almendras en el horno a 180º durante 10-12 minutos. Cuidado que no se quemen, sólo queremos dar un ligero tostado. Dejamos que se enfríen. Por último pasamos a un procesador provisto de cuchillas y picamos 10-15 minutos según la potencia de vuestro aparato. No dejamos de picar hasta que se convierta en una crema suave y lisa. Pasará por distintos estados, desde picadas, arenilla, más adelante se formará una bola y por último se convertirá en la mejor crema de almendras que habréis probado. Para conservarla lo mejor es un tarro de cristal esterilizado, metido en la nevera. Aguanta perfectamente 1 mes.

Para el bizcocho precalentamos el horno a 175º calor arriba y abajo con la rejilla en el centro. Engrasamos 3 moldes de 15cm y colocamos papel vegetal en la base. Reservamos.
En un bol grande tamizar harina, cacao, levadura, bicarbonato y sal. Añadimos a estos la panela rallada, el huevo ligeramente batido, crème frâiche, la mantequilla de almendras y por último el agua caliente. Remover todo a mano o a máquina a velocidad muy baja y sólo hasta incorporar.
Dividimos la mezcla en los 3 moldes y horneamos durante 20 minutos. Dejamos que se enfríen sobre una rejilla unos 10 minutos y por último desmoldamos y dejamos enfriar completamente.

Para las cerezas al Ron pondremos en un cazo las cerezas enteras, zumo de limón, Ron y panela a fuego suave durante 10-15 minutos hasta conseguir unas cerezas suaves y un almíbar rojizo. Reservamos el almíbar por una parte y las cerezas por otra para que se enfríen. Por último una vez que los bizcochos estén fríos empapamos con almíbar cada uno de ellos. 

Para la crema de mascarpone pondremos en un bol tanto el mascarpone como el azúcar glasé, batimos a velocidad media hasta que se integre totalmente el azúcar. Agregamos la nata muy fría y batimos hasta que espese.

Ahora vamos a hacer el ganache de chocolate, para ello pondremos en un cazo el agua y la maicena hasta disolverla por completo. Llevar a fuego suave e introducir el chocolate troceado, remover continuamente hasta que el chocolate se deshaga y coja cuerpo. Retiramos el fuego y dejamos enfriar a temperatura ambiente con papel film a piel.

Ya sólo queda montar la tarta. Sobre el primer bizcocho untamos la mitad de la crema de mascarpone. Ponemos algunas cerezas al Ron (deshuesadas previamente). Colocamos el siguiente bizcocho y repetimos el mismo proceso anterior.
Por último colocamos el tercer bizcocho y sobre él extendemos todo el ganache de chocolate, exactamente la receta completa, no sobra nada. Decoramos con cerezas y chocolate rallado.
Como punto final podéis rociar toda a tarta con al almíbar sobrante.

¡¡¡Ahora sí que sí puedo celebrar mi cumple con todos vosotros!!!
¡¡¡Gracias por estar ahí un año más!!!


Un saludo  





20 octubre, 2014

Tarta clásica de galletas



Esta es la típica tarta de galletas que nos hacía (y hace) mi madre en cada cumpleaños. En verdad hay dos versiones, una de ellas es esta y la otra versión es con chocolate a la taza muy espeso y con galletas María rectangulares, la preferida de una de mis hermanas, aunque a mí personalmente esta última no me gusta nada (-_-)
Por supuesto cuando era pequeña no existían estas modernidades de tartas con altura ni muchas cosas de las que ahora nos resultan tan familiares. Por lo menos en mi casa, las tartas de cumpleaños que nos hacía mi madre siempre han sido en una fuente plana sin nada de altura. Pero en esta ocasión he querido modernizarla un poco y hacerla tipo layer cake pero con galletas... 
La receta quise darle otro aspecto, sobre todo en altura porque creo que queda más vistosa que totalmente plana como tradicionalmente la ha hecho mi madre y además ya puestos, le he dado un aire muy otoñal, ideal para esta época. 
Al principio no sabía muy bien como hacerlo para que no se desmoronara todo y pensé en un molde de aro desmontable, la verdad es que funcionó perfectamente y no hubo ningún problema, menos mal... porque no tenía plan b para el cumpleañero (^_^)


>>>>>>> Ingredientes para un molde de 12cm <<<<<<<

1 huevo L
500gr. de margarina vegetal a temperatura ambiente
 400gr. de cacao en polvo (Valorcao)
 2 cucharadas de azúcar glas tamizada
 125gr. de coco rallado o nuez, castañas, avellanas molidas
 Galletas María hojaldradas 
 Leche 


>>>>>>> Preparación <<<<<<<

1. En un bol grande batir la margarina junto el cacao en polvo hasta que se integren bien.

2. Separar la yema de la clara. Montar la clara a punto de nieve, cuando esté espumando añadir el azúcar glas tamizado y continuar hasta montar por completo.

3. Añadir la yema a la mezcla de margarina e integrar, agregar la clara montada y mezclar todo con una espátula con movimientos envolventes, intentando que no baje la clara montada.

4. Preparar un plato hondo con leche a temperatura ambiente. Aquí iremos mojando una a una cada galleta para que empapen un poco de leche antes de colocar en el molde o fuente.

5. En un molde redondo de aro desmontable (tipo cheesecake), empezaremos a montar la tarta, para ello iremos colocando una capa de galletas mojadas en leche, no hace falta que estén súper empapadas en leche, no queremos poner galletas deshechas.

6. Una vez tengamos la primera capa de galletas continuaremos con la crema de chocolate, aplanaremos un poco y terminaremos por espolvorear con coco o almendras molidas o castañas o nueces. Seguiremos poniendo capas sucesivamente hasta terminar con la altura deseada, recordar dejar un poco de crema de chocolate para cubrir los bordes de la tarta una vez la desmoldéis. 
Por supuesto podéis hacer una tarta plana en una bandeja.

7. Dejar enfriar la tarta mínimo 2-3 horas o meter en el congelador 30 minutos. Abrir el aro y desmoldar. Cubrir todo el contorno de la tarta con la crema de chocolate y decorar al gusto.

Como veis esta tarta no tiene ningún misterio, es tan fácil y rápida, que tan sólo por eso merece la pena hacerla... y ya si a eso le sumamos que está súper buena no hay excusa para no hacerla.




Un saludo